Es una virtud de conjunto, es hacer propio el sentimiento y el dolor ajeno, es vivir en carne propia el sentimiento del amigo, del compañero, del soldado que en la trinchera con el alma ardiente y con el arma al brazo, lucha por sacar adelante el objetivo de un grupo, dentro del cual impera la unidad, la cohesión y el compañerismo.
Fomentar el espíritu de cuerpo es fomentar la cohesión de un grupo, para que este se integre como el engranaje del motor moral que hecha andar la estructura de la institución militar.